La enfermedad del vendedor de prensa: Sindrome del quemado (Burn Out)
Han transcurrido 14 años desde que me incorporé a este gremio. De ellos, seis he sido desde Tesorero hasta Presidente de Asociaciones de Vendedores de Prensa y Revistas. La condición de Presidente me ha facilitado el contacto con algún mil de quiosqueros de toda España, Portugal e incluso de algún pais sudamericano.
En todos estos años, no he conocido a nadie que no padeciese alguno (o todos) los transtornos que detallo a continuación. Por tanto, considero que un porcentaje altísimo de los que trabajan en nuestro gremio padece una enfermedad profesional y que no esta reconocida como tal, aunque debe considerarse un enfermedad propia del vendedor de prensa, a efectos jurídicos, tanto para INSS como para las Mutuas.
Para facilitar un estudio apropiado, y que confirme nuestras hipótesis, hemos entrevistado a 700 kiosqueros de las siete provincias andaluzas. Los entrevistadores han sido seleccionados entre personas que tenían experiencia en este tipo de muestreo y que contactaron a través de un anuncio “colgado en Internet”. Se les abonó la cantidad de 3 euros por entrevista más los gastos de desplazamiento y se les facilitó el listado con los datos de los entrevistados en número muy superior al muestro, con el fin de obtener la cantidad que precisabamos y prevenir la negativa a participar.
La técnica cuantitativa fue la entrevista personal en el punto de venta y el test utilizado contenía cincuenta preguntas. Ninguno de ellos era perteneciente a nuestra Asociación. Así, por ejemplo, en Granada se entrevisto a vendedores independientes o pertenecientes a la otra Asociación que existe en la provincia y que cuenta con un pequeño número de asociados, principalmente de la zona Centro.
Mi recomendación es que todos aquellos que os identifiquéis con los síntomas que os detallo a continuación, consultéis inmediatamente con vuestro Médico de Atención Primaria (tambien llamado de Cabecera o de Familia) y solicitéis un tratamiento preventivo y la correspondiente solicitud de consulta con el especialista de Salud Mental (Psiquiatría y Psicología) Según el estudio llevado a cabo por nuestra Asociación (AEGVPI) es importantísimo tomar medidas urgentes, ya que dichos trastornos pueden degenerar en otro tipo de enfermedades de todo tipo (por ejemplo: coronarias), de muy dificil resolución.
Que duda cabe de que los problemas con la Distribuidora y las tensiones que diariamente se producen, unido a la intransigencia, falta de educación y desvergüenza de muchos de los clientes que soportamos a diario, son los auténticos artífices de esta enfermedad que no se nos reconoce y que, por tanto, debe ser tratada como enfermedad laboral ya que puede ser incapacitante de forma temporal o permanente. Estad atentos y ante cualquier coincidencia acudid inmediatamente al Médico.
En este tipo de dolencias, una vez diagnosticadas, su propia dinámica obliga para considerarlas alejarse del concepto de accidente como lesión súbita o inesperada. Al contrario se gestan de forma lenta y acumulativa, tal como viene a establecer en el estudio realizado, que hace una correctísima descripción de los síntomas para encajarlos en el caso y se relacionan directamente con el trabajo. El término acuñado por H. J. Freudenberger en 1974 llamado “síndrome del quemado o de agotamiento profesional”, se define como agotamiento físico, emocional y mental, causado por el involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un tiempo prolongado como “un proceso en el que se acumula un estrés excesivo por una desproporción entre la responsabilidad y la capacidad de recuperación y gratificación del individuo” (González de Rivera). Se desarrolla gradualmente y pasa por cuatro fases: a) una primera fase idealista, caracterizada por el alto nivel de energía y expectativas depositadas en el trabajo; b) una segunda fase de sobreesfuerzo en la que el individuo advierte que sus esfuerzos no están a la altura de sus expectativas, ni le son reconocidos; c) una tercera fase de desilusión y paralela frustración, en la que aparece la desilusión, acompañada de fatiga, mientras incrementa el esfuerzo invertido esperando todavía una recompensa apropiada, cuya ausencia determina impaciencia e irritabilidad; y d) la fase final de desmoralización, caracterizada por la pérdida de interés en el trabajo e incapacidad de trabajar y de relacionarse socialmente en el entorno laboral. Los síntomas de este trastorno son de carácter tanto físico (fatiga, problemas de sueño, cefaleas, trastornos grastrointestinales), como psicológicos (irritabilidad, ansiedad, depresión…) conductales (actitud defensiva y agresiva…), absentismo en el trabajo, falta de rendimiento, falta de concentración, aislamiento… baja de la autoestima, abandono, melancolía, tristeza, neurosis, psicosis, e ideación de suicidio, irritabilidad, aburrimiento, pérdida del idealismo, frustración.
Estas definiciones de la enfermedad confirman sus características y apoyan el enlace entre el trabajo que venimos realizando los vendedores de prensa, las dolencias y su calificación.
No cabe duda que todo lo anteriormente relatado, crea graves problemas, tanto a nivel físico, mental, familiar y de relaciones humanas. De ahí, precisamente, la fama indeseable del kiosquero medio de persona mal humorada e intratable.
Juan Paniagua Augusto.
www.vendedoresdeprensa.com / www.tiendadeprensa.com