Correo de Roberto de Málaga.
Hola, “alefthau”:
Sí que se puede negociar con la distribuidora y me consta que no soy el único que lo hace. He leído en www.vendedoresdeprensa.com que algunos de la Agrupación lo hacen o lo han hecho. Yo les consulté a ellos hace como tres años y seguí al pie de la letra los consejos que me dieron, en colaboración con un cliente de mi negocio que es abogado. Te juro que fue “mano de santo”. No me costó nada ya que me lo hizo siguiendo todas las indicaciones que me dieron y con un escrito y una llamada telefónica fue suficiente. La base es el contrato mercantil que, como todos, firmé en si día con ellos y que están obligados a cumplir al pie de la letra, so pena de tener que indemnizarme por los perjuicios ocasionados. Mi amigo no me cobró nada por las gestiones
No es que se haya hecho un milagro ya que se les olvida, pero yo les hago un recordatorio, de vez en cuando, y se me apaña la cosa. Entiendo que son muchos los clientes que tienen y los errores son asumibles por parte de ellos. Sobre todo cuando tienen mano de obra sin experiencia o barata que manifiesta un absoluto desinterés por nuestros problemas. También es cierto que muchos compañeros se aprovechan del tema de las faltas para “colar” lo que pueden y a eso hay que ponerle remedio. En nuestro gremio hay más malo que bueno, desgraciadamente. Es posible que esa misma picaresca haya convertido a las Distribuidoras en lo que son hoy día. A veces pienso que si todos reclamásemos un Hola semanalmente, por ejemplo, y nos lo abonasen, sería una cifra millonaria que saldría del bolsillo de la distribuidora. Yo si fuese distribuidor no abonaría nada hasta que se me hayan hecho todas las devoluciones y me cuadren las cifras.
Posiblemente yo lo veo todo más como empresario que como vendedor, pero que le voy a hacer. Cada uno tiene una mentalidad diferente. Ya he comentado que, gracias a Dios, mi padre nos dejó un negocio que maneja un volumen muy alto de material, aunque también es cierto que ha bajado en los últimos tres años.
Efectivamente, el mayor problema con el que me encuentro es la ineficacia, falta de honradez y hasta hastío que manifiestan desde el encargado de paquetería hasta el repartidor, pasando por los responsables. Yo creo que si Distrimedios pusiese un poco de orden y no presionase AKIMA para sacar (presuntamente) lo que puede, otro gallo nos cantaría.
Nosotros en Málaga necesitaríamos una Asociación como la de ese Juan Paniagua (me han hablado mucho de su forma de ser y tuve ocasión de compartir mesa y charla en una cena de Navidad de AKIMA, hace años, cuando aún era socio de ellos. Sin duda me impresionó su lucidez y dureza. Recuerdo que se fue y dejó a Jerónimo Núñez con un palmo de narices) y que una persona como él que dirigiese a los vendedores malagueños. Es una lástima que con un poder tan grande como tenemos en Málaga, estemos manipulados por la Distribuidora y sus “peleles”. Por cierto que esos “marionetas” no son ni mucho menos un juguetito en manos de quienes dirigen el cotarro. Ellos saben muy bien dar el servicio que se espera a cambio de la recompensa y también saben coger al toro por los cuernos para negociar a su favor, saltando por encima de nuestros intereses y pisoteando nuestros derechos, hasta en el propio Ayuntamiento y en la Junta de Andalucía.
De tus comentarios deduzco que has contactado con las editoriales y eso ha enfurecido a la distribuidora, de lo que se desprende que las editoriales se preocupan por vender sus productos. Ellos también tienen un contrato mercantil e (igual que nosotros) sufren la presión del poder de las distribuidoras, pero con vender se dan por satisfechos. Lo importante es que sus productos estén en el mercado colocados lo mejor posible y conseguir anunciantes para cubrir sus espacios publicitarios. Algunas son auténticos catálogos encubiertos tras una falsa imagen de publicación para leer. Otras son folletos como los que nos dejan en los buzones diariamente.
Yo no puedo entrar en analizar tu problema personal, ya que en cada provincia se funciona de forma muy diferente y cada distribuidora es igualmente dispar de las de su propia empresa, dependiendo de los usos y costumbres del sitio o de las normas que imponga la Dirección.
Mi forma de funcionar es devolver no como ellos quieren. No respeto su orden de fecha de devolución. Yo devuelvo semanalmente y cada semana me hacen el abono de lo que devuelvo (me refiero a las revistas y demás). Por tanto, cuando me cobran ya me han abonado lo que me sobra. Con los periódicos es igual de sencillo ya que te facturan durante la semana y te lo cargan a la semana siguiente.
Efectivamente, como cliente tienes derecho a comprar lo que quieras, el problema es que deberías ir a comprarlo. Eso te conllevaría al desplazamiento, espera en colas, gastos de combustible, pérdidas de horas y un largo etc. Necesitarías una persona en tu negocio para atenderlo mientras tú vas a la distribuidora y echas la mañana. Yo eso vi que lo hacía mi amigo Ángel de Granada en una visita que hice para ver la Alhambra y la Sierra, hace algunos años, y era un coñazo. Además sólo admitían el 10% de evoluciones diarias. Eso sí, no había fianzas, repartos, portes, etc. Pero se salía perdiendo pues todo lo que sobrepasase del 10% de devolución te lo tenías que llevar en material de papelería. Le acompañé y me quedé de piedra, de verdad, prefiero pagar el porte antes que pasar por ese suplicio y no te digo nada del problema con las devoluciones. De hecho, creo que Distrimedios, cuando compró Ricardo Rodríguez, quitó ese sistema y les obligó a poner un aval y acogerse al sistema de reparto.
Como le dije a Ángel, eso no era legal, pero por lo visto todos tragaron e hicieron lo que les dio la gana (como hace siempre Distrimedios). O sea que la cosa no es tan fácil. Lo fácil es opinar libremente, aunque eso no implica que lo que se opina sea acertado, ni mucho menos.
Legalmente la fianza no se entrega para que te den el material en depósito, más bien es como garantía de pago de las facturas. Igual que ocurre con la de los pisos de alquiler.
Sigo insistiendo que el sistema de pesado es el más fiable y el que menos errores produce en la cadena de distribución. Siempre y cuando los que están al principio de la cadena cumplan con su cometido. A mí no me molestaría tener una balanza en mi punto de venta si eso me libra de muchos quebraderos de cabeza. Estoy convencido que si se comprobase el número de paquetes y el peso sobre la marcha sería una forma inmejorable de funcionar. El repartidor sabría cuando le entregan la mercancía que los paquetes están correctos, en cuanto a su número y no habría problema de que los entregue por error en otro punto de venta.
Claro que en la distribuidora pesarían cada ejemplar, por supuesto que sí. Igual que lo hacen para introducir el código de barras, el nombre y demás. Eso no sería problema. El auténtico problema es que no les interesa porque así se acabaría con el lucro de las faltas.
Para mi estás empresas son como un nido de ladrones, los que están trabajando en el almacén se llevan todo lo que pueden, los repartidores cada vez que pillan un despiste se meten lo que tienen a mano en la furgoneta (no les importa que sea del compañero que está cargando al lado). El vendedor se queda con lo que le cae de más y reclama lo que puede, sea cierto o no, el distribuidor tiene que cuadrar sus inventarios para que le cuadren y así se forma la cadena sin fin de ladrones, que convierten este negocio en una mierda como una casa de grande. Precisamente la mierda en la que vivimos gracias a todos los que formamos esta puñetera cadena.
Una solución justa sería realizar la devolución y una vez cerrada inventariar lo devuelto y lo vendido, de esta forma sería más fácil abonar con el sobrante que haya e intentar cuadrar con la editorial. Al fin y al cabo es papel para reciclar. El impedimento siguen siendo los sinvergüenzas que tenemos alrededor (tanto en la Distribuidora como en el gremio).
Un problema gravísimo para todos son los insolventes. Esta gente arruina Distribuidoras y a quien pillan por delante. Precisamente a ellos les debemos el invento de las fianzas. Antes había un principio de buena fe hasta que los empleados ladrones y los vendedores mangantes empezaron a irse con el material y la pasta de las distribuidoras. Solución: Fianzas abusivas y a destajo, de esa forma unos por otros y el negocio se mantiene.
Véanse los casos de Distribuidoras que se arruinan y cierran. Ocurre constantemente. Sólo van sobreviviendo las más ladronas. El motivo es bien conocido, han ido conociéndonos y aprendiendo de sus errores. Así han llegado la situación de poder absoluto y a tenernos en un puño como nos tienen. A nosotros y a las editoriales. Ellas tampoco se salvan. O entran por el aro o a joderse tocan. De cualquier forma ellas tienen más apoyo del Tribunal de la Competencia, cuando les dan por el saco, a veces consiguen alguna sanción millonaria.
Ellos son una mafia y nosotros somos otra. Ellos de empresarios y nosotros de comerciantes. El problema es que nos han copado los más listos y han formado las asociaciones. Ella tiene la representación del gremio y la utilizan para beneficio de un grupito de elegidos. Para editores y distribuidores resulta rentable, pues es más económico darle de comer extra a diez que a quinientos. El negocio sale redondo. Quitamos a todos una gran tajada y le damos una migaja de la tajada a los más sinvergüenzas y asunto arreglado. Aquí paz y en el cielo Gloria.
De hecho, me consta que hay muchas asociaciones que van por el buen camino y que resisten a entrar por el aro, pero, claro, esas no interesan. Primero porque luchan por el conjunto de vendedores y eso sería perder una importante tajada del pastel y segundo porque a los que ya están pillando no les interesa y eso crea la unión suficiente para que puedan hundir a todos aquellos que no interesan. Tajadita entre muchos toca a poquito.
Las editoriales no quieren que cerremos, ni las Distribuidoras. Antes posiblemente les daba igual, pero hoy día el mercado ha cambiado y con lo que nos sacan de portes y ese largo etc. que todos conocemos no creo que tengan intereses especiales en cerrar ningún punto de venta ya que el principal lucro está en el volumen de puntos de venta. Posiblemente sí estén interesados en cerrar algunos elementos de algunas asociaciones, ya que así ellos acaparan el mayor volumen de ventas.
Tampoco es desconocido que las Distribuidoras tienen puntos de venta que son de ellas y por los que sacan una cantidad ingente de mercancía “al despiste” ya que, como sabes, poco es lo que se devuelve en el sentido físico de la devolución como la entendemos. Eso da pie a un mercado negro que sí hace daño a todos los compañeros del entorno. Ya que cuando nadie tiene a esos puntos de venta les sobra. Aquí entra la tradición y el boca a boca, todo cliente que se precie sabe dónde tiene que ir a comprar cuando a ti se te agota y, curiosamente, siempre son los mismos.
Yo en el entorno de mi punto de venta sólo tengo dos tiendas que venden de todo, incluido prensa y revistas. Entiendo que es lo más normal. Nadie puede (ni debe) evitar el libre comercio y la libre creación de empresa. Mi relación con ellas es buenísima y no me preocupa si me quitan algún cliente. Comprendo que tienen sus derechos y que para el cliente es más cómodo andar dos pasos que quinientos metros. El que quiere viene y el que no…
A mí hay algunos que no me compran el periódico porque lo tienen donde compran el pan. ¿Qué les hago? Después vienen y se lleva de aquí los coleccionables y otras cosas. Así todos nos llevamos bien. Cuando a alguno de mis vecinos le falta algo y recurre a mi les cobro precio de albarán y no cargo ni el IVA. Me aprecian y me respetan y eso es lo más importante. ¡Ojalá todos fuésemos igual!
Lo que he hecho para compensar ha sido diversificar mi negocio todo lo que puedo. Los tiempos cambian y hay que adaptarse o morir. El que no comercie con esta mentalidad va perdido por el mundo de los negocios.
Claro que a todos nos molesta hace paquetes. A mí no me caben en el buzón pero, gracias a Dios mi repartidor se enrolla y me hace devoluciones de martes a jueves cada día. También me “dejo caer de vez en cuando y el a cambio me recoge todos los días, incluso los sábados y deja mis cajas en el almacén. Yo todo lo dejo en cajas, nunca en paquetes. Las calas numeradas y pegada con cola la relación de lo que va dentro. Dependiendo de quién me hace la devolución el resultado es diferente, hay de todo como en la Viña del Señor, pero tampoco les cuesta (si les sale) comprobar que el total cuadra. Así se ahorran tener que oírte y que les llamen la atención. Que se la llaman. Yo lo he visto.
No puedo entrar en el tema de cantidades. Cada negocio es un mundo y de lo que yo no vendo ni un ejemplar tú puedes vender cien. Si que deberías comentarnos un poco como se trabaja en tu provincia, así podemos sacar conclusiones y diferencias.
Referente a comprar donde se quiera, creo que no va a ser posible. Nadie puede mantener una ruta de distribución a nivel provincial para cuatro publicaciones. La única forma es acapararlas todas y ahora, con los tiempos que corren, más aún todavía. Eso no lo veremos jamás ya que ninguna editorial va a tener más de una distribuidora en cada provincia. El costo sería enorme y no lo podrían soportar. Tampoco creo que les interese. Este mercado es muy diferente a otros tipos de comercio, aunque todos son sacrificados. Mi vecino que vende chuches y pan, trabaja más que yo. El del asadero de pollos es un esclavo. Los de los bares se matan echando horas, y así con todos. Solo los funcionarios y trabajadores por cuenta ajena (con suerte) pueden permitirse algunos lujos.
Siento si he podido resultar pedante en algún momento. De corazón. Es que recibimos tantos correos e intentan liarnos tantas veces que ya no me fio de nadie. No te puedes imaginar lo que inventa la gente para liarte a ver si puede sacar algo extra.
robertomalagabella@hotmail.com
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