Correo sobre la Reforma Laboral.
La Reforma Laboral, vista desde la Conferencia Episcopal.
I.-Introducción El 18 de junio entró en vigor el Decreto-ley que recoge la Reforma Laboral y que dos días antes fue aprobado por el Consejo de Ministros. El propio Gobierno ha solicitado que dicho decreto se tramite como Proyecto de ley, a fin de ofrecer a los grupos parlamentarios la posibilidad de modificar el contenido de la dicha reforma con la presentación de enmiendas. Es muy probable que este proceso alargue la tramitación de la reforma definitiva hasta después de verano.
El 22 de junio se presentó en el Congreso, aprobándose con los votos a favor del PSOE (168), 8 votos en contra y 173 abstenciones.
Desde el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera nos ha parecido conveniente ofrecer una pequeña reflexión que nos pueda ayudar a una primera aproximación a fin de conocerlo y valorarlo.
II.- Algunos detalles del Decreto-ley.
Este Real Decreto que promueve el Gobierno confirma el giro que éste ha dado a las políticas económicas y sociales, cuya primera expresión fue el Plan de Austeridad, seguido del Plan de Ajuste que ha congelado las pensiones, ha rebajado los salarios de empleados públicos, retrasa el desarrollo de la Ley de Atención a las personas Dependientes, reduce considerablemente la inversión pública, entre otras medidas, que sólo pueden provocar un mayor retraso en la salida de la crisis económica y mayor destrucción de empleo. El Gobierno, además, amenaza con continuar planteando una Reforma de las pensiones de carácter regresivo.
Es decir, la Reforma del mercado laboral se basa en:
· Abaratamiento del despido.
· Descentralización de la negociación colectiva.
· Flexibilización de los modos de contratación y
· Disminución para los empresarios de los costes laborales y de los asociados a la cotización sociales.
1º.- Abaratar el despido. Con este decreto el Ejecutivo ha consolidado el abaratamiento del despido por una doble vía:
1ª.- Abre la puerta para que cualquier empresa justifique el despido por motivos económicos. Esto conlleva una indemnización de 20 días por año frente a los 45 ordinarios del despido improcedente. En lugar de exigir pérdidas para justificar esos despidos, el texto del Ejecutivo dice lo siguiente: “A estos efectos las empresas tendrán que acreditar los resultados y justificar que de los mismos se deduzca mínimamente la razonabilidad de la decisión extintiva”.
Sin embargo no se ha incluido la precisión de que las empresas deban acreditar al menos “seis meses de pérdidas no coyunturales acreditadas objetiva y documentalmente”.
La redacción del actual decreto deja abiertos todos los escenarios ya que las empresas con sólo acreditar “situación negativa” podrán aplicar despedidos procedentes con el modelo más barato de despido quedando su ratificación solamente en manos de un juez.
2ª.- La segunda fórmula –la más clara- del abaratamiento del despido consiste en universalizar el contrato fijo con indemnización de 33 días, frente a los 45 ordinarios.
Con este cambio el contrato indefinido ordinario (45 días por año trabajado) queda relegado a los fichajes entre empresas y a los ya vigentes ya que el real decreto aprobado no tiene carácter retroactivo.
2º.- Nuevo fondo de capitalización.
Otra novedad del decreto es que El Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) asumirá una parte (ocho días por año trabajado) para todos los despidos objetivos sean procedentes (20 días por año trabajado) o improcedentes (45 o 33 días) de los contratos que se firmen a partir de la publicación en el BOE de esta Reforma.
Estas indemnizaciones del Fogasa van a aplicarse como máximo durante un año. Este es el plazo establecido por el Gobierno para que se constituya el controvertido fondo de capitalización del desempleo. Está inspirado en el modelo austriaco.
Será a partir del 1 de enero de 2012 cuando ese nuevo fondo se encargará de financiar parcialmente el despido con los criterios que se establezcan a través de una regulación específica al margen del decreto de la reforma.
Ese nuevo fondo se introducirá, según el decreto aprobado el 16 de junio, “sin incremento de las cotizaciones empresariales”, lo cual siembra muchas dudas sobre la forma de financiarlo. Lo más probable es que ese incremento de costes salariales se compense con rebajas en otras partidas, como puede ser la reducción de las cuotas empresariales de la Seguridad Social.
3ª.- El “descuelgue salarial”.
El decreto se presenta especialmente inconcreto a la hora de abordar los motivos por los que una empresa puede proceder al llamado “descuelgue salarial”, que consiste en dejar de aplicar las condiciones de remuneración recogidas en convenio.
En este caso el texto aprobado por el Gobierno, que en un principio contemplaba la necesidad de acudir a un arbitraje obligatoriamente, ahora sólo lo incluye como voluntario.
El Ejecutivo asegura que el descuelgue es “una práctica temporal y de carácter excepcional, reservada a empresas que se encuentran en dificultades económicas justificadas, o lo que es lo mismo, “un mecanismo que busca evitar despidos en épocas de crisis, facilitando el ajuste temporal vía salarios”.
Con el fin de acotar la temporalidad, se limita la duración del contrato de obra a tres años, prorrogable a uno más si lo recoge el convenio. También aumentará de forma progresiva la indemnización de finalización de contrato de los ocho días actuales a 12. El aumento empieza en 2012 y acabará en 2015.
La intención inicial del Gobierno de establecer un árbitro obligatorio en los casos de desacuerdo por motivos de flexibilidad interna (horario, jornada, movilidad funcional o geográfica) en una empresa, ha quedado suprimida. El árbitro sólo actuará cuando así lo acuerden empresarios y trabajadores.
A las empresas con dificultades se les permite ajustar las plantillas reduciendo la jornada laboral entre el 10% y el 70%, pero sólo durante un año. El resto dará derecho a prestación por desempleo. Modelo alemán.
III.- ¿Qué se pretende con esta reforma laboral?
Sin saber cómo hemos pasado de la reforma del capitalismo a la reforma laboral. Ya la tenemos aquí. Su necesidad ha sido aceptada por todos y se ha aceptado el argumento de que sin reforma laboral no hay salida a la crisis económica. Afirman que dichas propuestas se realizan para crear empleo. Y esto es falso. La Reforma Laboral se basa en varias falsedades: 1ª.- Es falso que la Reforma Laboral sea necesaria para hacer frente a la crisis y más en concreto para acabar con el paro que ésta ha provocado. Además, hay que tener claro, que el desempleo que hoy se registra en nuestra economía no es el resultado de la legislación laboral, ni de los costes de despido, ni de las rigideces de la negociación colectiva. No. Se ha producido por:
· La crisis económico-financiera, moral y religiosa, que ha provocado la irresponsable actuación de la Banca y que ha dejado sin financiación a miles de empresas,
· Por el estallido de la burbuja inmobiliaria, ocasionada por la superproducción incontrolada y
· Por el miedo y la desconfianza de los empresarios.
2ª.- Es falso afirmar que se va a garantizar más empleo y de mejor calidad simplemente actuando sobre el mercado de trabajo. La creación de empleo no depende simplemente de las condiciones de la oferta y la demanda en el mercado de trabajo sino de lo que pase en el mercado de bienes. Lo que va a producir, como en las anteriores, es: mano de obra más barata y más dócil, puestos de trabajo más precarios y mejores facilidades para obtener beneficios a costa de producir menos y peor.
3º.- Es falso afirmar que se va a crear más empleo y de mejor calidad abaratando el despido o flexibilizando la contratación. Ha ocurrido todo lo contrario después de las reformas anteriores: ha aumentado la temporalidad y nunca ha mejorado la calidad.
Por tanto, esta Reforma supone una nueva vuelta de tuerca a la flexibilidad del mercado de trabajo, entendida como pérdida de derecho de los trabajadores y como reforzamiento del poder empresarial. Es un golpe al derecho del trabajo que nació para equilibrar el poder del empresario, que tienen un poder absoluto sobre los medios de producción- y el trabajador que tiene que seguir vendiendo su fuerza de trabajo. Estas medidas son desequilibradas e injustas.
IV.- Valoración del Decreto-ley que recoge la Reforma. Tras la salida del decreto-ley que recoge la Reforma Laboral, han aparecido en los medios de comunicación muchas valoraciones. Unas desde el mundo empresarial, otras desde la perspectiva político - sindical.
Nosotros, como seguidores de Jesús, el Obrero de Nazaret, hacemos, desde la perspectiva de los pobres y empobrecidos del mundo obrero, una valoración NEGATIVA, porque una vez más son los pobres los más perjudicados. Porque:
1. El despido es más fácil y más barato.
2. La empresa se podrá descolgar con mayor facilidad de un convenio colectivo.
3. Habrá más contratos temporales.
4. Las clases altas siguen su ritmo de crecimiento.
5. Los Bancos y las Cajas reciben más apoyo que los trabajadores y desempleados.
6. Estamos asistiendo a un ataque del poder financiero, con la colaboración de los Gobiernos que están sometidos a sus dictados, contra los pobres, contra la democracia y contra la economía productiva.
· Contra los pobres porque el dinero que ha transferido el Estado a los Bancos procede fundamentalmente del trabajo, del Mundo Obrero.
· Contra la democracia porque la principal acción del Gobierno acaba siendo la gestión de la política fiscal supeditada a los mandatos de los que manejan el dinero. Estamos en un proceso de sustitución de la democracia por la mercadocracia, es decir, liberalizar la economía reduciendo el papel del Estado.
·Contra la economía productiva porque la creación de riqueza se ha basado sustancialmente en la construcción –el boom del ladrillo-, el turismo, la especulación y los grandes proyectos de escaparate.
7. No es verdad que los gobiernos no puedan hacer nada, pueden y deben controlar al poder financiero y redefinir la economía productiva para ponerla al servicio de los pobres, del interés general y del bien común.
“La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia, mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios” (Benedicto XVI, Cáritas in veritate, 36).
8. Finalmente, queremos acabar con una pregunta concreta:
¿Qué va a ofrecer la Reforma Laboral a nuestras hermanas y hermanos del mundo obrero que están detrás de las siguientes cifras y números?
En España de 46.157.822 habitantes,
Hay 9.093.091millones de pobres.
En Extremadura de 1.097.744 habitantes,
Hay 431.413 personas que son pobres.
En España hay 4 millones y medio de parados.
En Extremadura 123.647 parados.
V.- Algunas peticiones. Por los datos que tenemos, al menos al día de hoy, no caben respuestas optimistas. Por eso, desde este Secretariado Diocesano, INVITAMOS a
· Los Sindicatos a reivindicar principalmente la no separación de la gestión económica de la acción política –por ejemplo, resulta fuera de toda lógica que se haya convocado una huelga por el recorte a los funcionarios y no se haya hecho por la existencia de los 4 millones y medio de parados- y, a que actúen como verdaderos defensores de los derechos inalienables de los trabajadores y de los intereses de la Clase Obrera y Trabajadora.
“Hacemos un llamamiento a las organizaciones sindicales de los trabajadores, desde siempre alentadas y sostenidas por la Iglesia, ante la urgente exigencia de abrirse a las nuevas perspectivas que surgen en el ámbito laboral. Están llamadas a hacerse cargo de los nuevos problemas de nuestra sociedad, superando las limitaciones propias de los sindicatos de clase… Vuelvan su mirada también hacia los no afiliados… Sigue siendo válida la tradicional enseñanza de la Iglesia que propone la distinción de papeles y funciones entre sindicato y política. Así encontrarán en la sociedad civil el ámbito más adecuado para su necesaria actuación a favor de los trabajadores explotados y no representados, cuya amarga condición pasa desapercibida tantas veces ante los ojos distraídos de la sociedad” (Benedicto XVI, Cáritas in veritate, 64)
·Todas las personas de buena voluntad a que sigan manifestando sus gestos de solidaridad y sus compromisos en compartir con tantos que, día a día más, carecen de lo más necesario para vivir, apoyando toda iniciativa que favorezca el bien común y la atención a los más pobres, venga de donde viniere.
· La Iglesia diocesana de Plasencia para que fiel al Evangelio y a las programaciones pastorales que nos hemos dado, sepa estar siempre al lado de los empobrecidos y sacar la rica Doctrina Social, una luz que ayuda a entender la situación. Una Doctrina que como oferta llegue a los despachos de nuestros políticos y a la vida de nuestros cristianos. En ella hay claves solidarias y serias para ayudar a salir del túnel que nos ha metido esta crisis.
· Nuestras comunidades parroquiales y religiosas, movimientos de Acción Católica, todos los grupos y asociaciones, a que conozcan esta realidad, sigan haciendo esfuerzos de coordinación para responder solidariamente, para anunciar la Buena Noticia de la fraternidad y para denunciar proféticamente todo lo que va en contra de la dignidad de la persona y especialmente de los más pobres.
· Nosotros, por nuestra parte, nos sumaremos a todas las iniciativas y acciones que organicen los sindicatos, porque, a pesar de sus limitaciones, creemos en su necesidad y vemos, sin embargo, la intención del actual sistema neoliberal y neocapitalista que desea su desaparición. www.conferenciaepiscopal.es
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