Consulta de una compañera andaluza.
Estimados compañeros de la Agrupación Andaluza:
Hace tiempo que se me informó sobre la posibilidad de informatizar mi punto de venta. En principio no atendí esa llamada porque me pareció que mi kiosco tenía pocas ventas y no sería necesario informatizarlo, además de que estaba empezando y me dio miedo embarcarme. Ahora, casi dos años después, me parece que si no me informatizo me acabarán hundiendo y llevándome al cierre del negocio. La distribuidora cada día me roba más y ya estoy desesperada.
El problema es que vendo más, mucho más, y mi facturación se ha multiplicado, pero mi esposo enfermó y estoy sola para llevar el negocio, mientras él atiende a nuestros hijos ya que estaba en paro y no le ha quedado nada.
Tengo que intentar encontrar una ayuda para controlar los paquetes, las devoluciones y los abonos. También las recargas y todo lo que ellos me puesto para venderles, y digo venderles porque en realidad estoy trabajando para ellos y poniendo de todos mis beneficios para cubrir lo que me quitan.
El repartidor siempre me deja de menos. Cuando llego me faltan periódicos y aunque no controlo las devoluciones noto que me faltan muchas cosas, pues me acuerdo de que las he echado y no vienen abonadas nunca. Me han dicho que esto es muy “normal” que si se han dado cuenta de que no controlo me estarán quitando todo y más.
Para controlar las devoluciones me las llevo a casa y por las noches las anoto a mano para poder comprobarlas. Después me vuelvo loca repasando mil veces las notas para ver lo que me falta por abonar. Lo reclamo y no me hacen ni caso. También veo que lo que me dan por las recargas de telefonía móvil es una cantidad ridícula y por los las de bonobús lo mismo.
No sé si será que este negocio es así. Yo tengo pocos estudios y me pierdo entre tanto lío y trabajo, pues cuando llego a mi casa tengo que atender a mis hijos y mi esposo que está impedido.
Creo que con un ordenador podría hacerlo todo menos penoso y tener más tiempo para mi familia. Estoy, cada día, hasta la madrugada anotando devoluciones y empaquetando y me levanto a las cinco para abrir mi negocio a las cinco y media y aprovechar los desayunos de una cafetería cercana para vender algún periódico.
Otro problema es que llamo para reclamar y no me hacen ni caso. Encima me cuesta el dinero de la llamada, así que me estoy arruinando sin remedio.
Os ruego información y perdonadme por las molestias que os pueda causar. Gracias anticipadas.
Mariló Arjona.
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